Poemas, Sentimientos y Reflexiones. Poemas grabados en mp3 y alguno de mis poemas musicalizados.
10 de julio de 2009
Roló el viento
En medio de la tormenta roló el viento, roló, roló… buscando otros mares otros senderos
no queda ya ni un poco de brisa, todo se volvió denso sin vida… ¡no se puede ni respirar!
las velas de mi barca se quedaron yertas, sin fuerzas para navegar
y aquí, en la inmensidad del océano, cansada de bogar sola… sola me encuentro, entre la bruma que, poco a poco, me va cubriendo
Isabel Miralles 10-7-2009
* Si os molesta la música la podéis cerrar al final de la página del blog. Gracias.
8 de julio de 2009
Para escuchar bien el vídeo-poema, cerrad la música
que se encuentra al final del blog. Gracias.
5 de julio de 2009
Sin título
En jaula de cristal reposando entre algodones mi alma es esclava de pensamientos inertes
¿Por qué llorar la muerte? sin esperanza de vida con las manos atadas a una promesa incumplida
¿Qué esperar del futuro? ¿Acaso... amor? No, sólo más desesperanza
Ojalá mis deseos fueran alas para volar con ellos
libre sin ataduras, etérea...
Transformarme en nada sólo
s
i
l
e
n
c
i
o
Isabel Miralles
3 de julio de 2009
NO ES DESAMOR…
No es desamor, amor, no lo es
no es desidia, ni indeferencia, no lo es
tus palabras me turban, me embriagan, me roban los versos que quieren nacer
contigo me siento frágil, tan frágil como un ángel de miel. Tan osada como la adolescente que no quiere crecer
eres la llama que prendió en mi ser, eres el viento por el que me dejo mecer
eres mi todo y mi nada mi día y mi noche, mi pan y mi sal… ¿qué más puedo querer?
no es desamor, amor, no lo es…
Isabel Miralles 3-7-2009
28 de junio de 2009
Duele
Duele la ausencia duelen los silencios espesos, que tenaces como la niebla impiden alcanzar la luz del sol
duele la desesperanza duelen los besos no dados, las manos no acariciadas, las sábanas frías sin cuerpos que las alimenten
duele la desidia duelen las mentiras piadosas las que se disfrazan por no herir…
¿Acaso no hay peor dolor que no sentirse amada?
Isabel Miralles 28-6-2009
23 de junio de 2009
Matilde
Matilde estaba recostada en una hamaca del viejo Café del Malecón. Sonaba una música que a ella siempre le fascinó: “Extraños en la noche”. El ambiente era cálido, olía a café recién tostado y el inconfundible aroma de ron de caña lo llenaba todo.
La luna se reflejaba sobre el mar, era una luna grande, enorme, de color amarillo rojizo; era como si deseara acariciar la superficie del mar con su cara dorada. El mar parecía un espejo, ni una sola ola asomaba, era todo tan apacible que parecía irreal. Matilde se levantó y con pasos casi felinos se fue acercando a la orilla del mar, sentía la llamada, la atracción total que emanaba de la luna y ella estaba cansada, muy cansada. Con un suave gesto se desprendió de sus sandalias y, poco a poco, se fue metiendo en el mar. Por un momento se volvió, como si quisiera regresar a la playa, sus ojos estaban llenos de lágrimas pero su rostro sonrió y, suavemente, se dejo caer de espaldas sobre el mar; en un instante desapareció entre las aguas.
(Pequeño extracto de mi proyecto de novela: Matilde)