2 de septiembre de 2009



EL DESEO


Es en el suspiro latente del deseo
donde nuestro cuerpo y nuestra mente
nos llevan de la mano, dulcemente,
a descubrir nuestros más escondidos anhelos.

Esos que por impropios o temidos
llevan dormidos, sumergidos silenciosamente,
en el tiempo sin retorno en que, suavemente,
los alejamos de nuestro interior.

¡Ay, de los sueños desechados… perdidos sin remedio!
¿Por qué tanta cobardía ante la luz que nos inunda?
Es negar lo evidente con un gesto no correspondido.

Hay que descorrer cerrojos y abrir las ventanas,
de par en par, dejando que el sol nos inunde por completo,
disfrutando del amor, sin tiempo ni medida. Eternamente.


Isabel Miralles©

6 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

El deseo.. sobre todo vivir-lo .. me gustó tu poema..

Un abrazo
Saludos fraternos

azpeitia dijo...

Sí, tienes razón -in eternum- para siempre el amor será quien nos redima de nuestros errores...un beso de azpeitia

ISABEL MIRALLES dijo...

Gracias Adolfo, aunque a veces sólo podemos soñar-lo. :)))

Besos

ISABEL MIRALLES dijo...

Azpeitia, lo que realmente redime a los seres humanos es el amor. Amar y ser amado, es el mejor regalo que reciben el hombre y la mujer. Felices los que lo consiguen de forma total y absoluta; todo lo demás es secundario.

Besos

EL BUSCADOR DE ... dijo...

Hay deseos que no pasan de sueños y se quedan en juego, pero no son perdonables los lamentos por no atreverse...
Besos!!!

ISABEL MIRALLES dijo...

Tienes razón BUSCADOR ¿de qué nos sirven los deseos, lo sueños, si no somos capaces de luchar por ellos?


Besos.